Muchas empresas conviven a diario con compras desordenadas sin identificar la causa raíz: no tener un maestro de materiales (SKU) estandarizado. El problema no es solo operativo ni exclusivo de compras; es un problema de datos que termina afectando costos, control y decisiones.

TL;DR
Sin un maestro de materiales (SKU) estandarizado, pierdes visibilidad del gasto, capacidad de comparar ofertas y control sobre tus decisiones de compra. El impacto se traduce en sobrecostos, reprocesos y baja trazabilidad. La buena noticia es que no necesitas un maestro perfecto para digitalizar y ordenar tus compras: el orden puede construirse de forma progresiva mientras operas.

 

¿Qué es un maestro de materiales y por qué es clave en compras?

Un maestro de materiales es la base que define cómo se describen, agrupan y analizan los productos y servicios que compra tu empresa. No se trata solo de un código, sino de información mínima y consistente para comparar, consolidar y decidir.

Incluso SAP describe el material master record como el “registro base” que habilita consistencia y control entre procesos (compras, inventarios, finanzas).

Un maestro que realmente sirve para compras suele incluir:

  • Descripción clara y funcional del ítem
  • Unidad de medida estándar
  • Categoría (familia/subfamilia)
  • Atributos comparables (marca, formato, especificación técnica)

 

¿Qué problemas genera no tener un maestro de materiales (SKU) estandarizado?

Cuando los ítems no se nombran ni se estructuran de forma consistente, empiezas a comparar cosas que parecen iguales, pero no lo son. Y al revés: cosas iguales quedan separadas como si fueran distintas.

En el día a día, esto se traduce en:

  • Duplicidad de ítems: “guante nitrilo”, “guantes de nitrilo”, “nitrilo talla M”, etc.
  • Comparativos de ofertas imprecisos: se evalúa “similar” en vez de “equivalente”.
  • Fragmentación del gasto: no logras consolidar volumen ni negociar mejor.
  • Retrabajo entre compras, operaciones y finanzas para “traducir” lo comprado.

Si además el proceso depende de correos y planillas, se vuelve aún más difícil comparar ofertas por criterios homogéneos y dejar un rastro auditable de por qué se adjudicó.

 

¿Cómo impacta esto en costos, control y toma de decisiones?

Sin consistencia en la forma de registrar lo que compras, el dato pierde confiabilidad. Y si el dato es débil, las decisiones se vuelven reactivas.

Qué se rompe Qué pasa en la práctica Cómo se nota Resultado típico
Comparabilidad Cotizaciones no equivalentes Descripciones distintas para lo mismo Adjudicaciones subóptimas
Consolidación El gasto queda “partido” Muchas líneas para un mismo ítem Menor poder de negociación
Control Errores en OC/recepción/pago Reprocesos y ajustes manuales Menor trazabilidad
Analítica Reportes poco confiables Categorías inconsistentes Decisiones sin evidencia

En este contexto, se pierde visibilidad real del gasto: no solo “cuánto” se compra, sino “qué” se compra, “a quién” y “en qué condiciones”.

 

¿Por qué el ERP no soluciona por sí solo el problema del maestro de materiales?

El ERP administra códigos y transacciones, pero no garantiza que el dato esté bien definido ni que se use de forma consistente por todas las áreas. En muchas empresas, el maestro termina siendo una barrera para operar.

Los síntomas típicos son:

  • Crear o modificar SKUs es lento y depende de TI.
  • El catálogo no refleja compras no recurrentes o categorías nuevas.
  • Los usuarios “rodean” el ERP con descripciones genéricas para poder comprar.

Además, cuando se integra un ERP con una plataforma de compras, el problema suele aparecer con más fuerza si no se gestionan bien los datos: por eso es clave estandarizar correctamente los datos maestros (o al menos definir reglas mínimas) durante la integración.

 

¿Se puede digitalizar compras sin tener un maestro perfecto?

Sí. De hecho, esperar un maestro “ideal” suele retrasar la mejora real del proceso. El camino más efectivo suele ser al revés: digitalizas, generas trazabilidad y con el uso construyes estandarización.

Para avanzar sin frenar la operación, enfócate en:

  • Descripciones estructuradas (qué es, medida, estándar, marca/especificación).
  • Comparación por atributos, no solo por código.
  • Normalización progresiva basada en lo que se compra de verdad.

 

¿Cómo avanzar hacia la estandarización sin frenar la operación?

La estandarización efectiva es progresiva. No parte con “cargar miles de SKUs”, sino con reducir variabilidad donde duele: categorías críticas, ítems recurrentes y compras de alto impacto.

Un enfoque práctico:

  • Parte por 3–5 categorías de mayor gasto o mayor frecuencia.
  • Define un estándar simple de descripción y unidad (regla de “mínimos”).
  • Consolida sinónimos y elimina duplicados en ciclos cortos (semanal/mensual).

Este enfoque ya ha demostrado resultados en empresas que decidieron ordenar mientras operaban. Por ejemplo, el caso de Grupo Réditos muestra cómo es posible ordenar el proceso de compras y ganar trazabilidad sin exigir un maestro perfecto desde el día uno.

 

La estandarización no es un requisito inicial, es una consecuencia

Si tu empresa no tiene un maestro de materiales (SKU) estandarizado, lo que “pasa” no es solo desorden: pierdes control del gasto, comparabilidad y capacidad de automatizar. La salida no es paralizar la operación para “ordenar todo”, sino diseñar un proceso que genere datos consistentes y vaya consolidando el catálogo con uso real. Ahí es donde el abastecimiento se vuelve verdaderamente controlable.

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