TLDR

El governance real en compras no se mide por políticas ni comités, sino por cuánta visibilidad y control efectivo tienes sobre todo el gasto, incluyendo el que hoy ocurre fuera del radar de procurement.

¿Cuál es tu Governance Real en compras: gestionas todo el gasto o solo lo que te dejan?

Muchas áreas de compras creen tener control del gasto.
La realidad es menos cómoda: solo gestionan la parte del gasto que las áreas técnicas deciden canalizar.

Ahí aparece una pregunta incómoda, pero clave: ¿tu governance es real… o solo declarativo?

 

¿Qué es realmente el “Governance Real” en compras?

El governance real no es un documento ni un flujo aprobado en una presentación. Es la capacidad efectiva de influir, ordenar y decidir sobre cómo, cuándo y con quién se gasta.

En la práctica, conviven dos niveles:

  • Governance declarativo: políticas, manuales, matrices de aprobación y comités que regulan el gasto en teoría.
  • Governance operativo: lo que realmente ocurre en el día a día y qué compras pasan —o no— por control.

Si una compra ocurre sin visibilidad, sin datos y sin comparación, no está gobernada, aunque luego pase por una firma administrativa.

 

¿Por qué compras suele gestionar solo “lo que las áreas técnicas permiten”?

Porque compras entra tarde al proceso.

En muchas organizaciones el flujo real es este: la necesidad se define, el proveedor se sugiere y la urgencia se instala antes de que compras participe.

Cuando procurement aparece solo para formalizar, no gobierna: valida decisiones ya tomadas.

 

¿Qué tipo de gasto queda fuera del governance real?

El gasto fuera de control no siempre es el más grande, pero sí el más recurrente y opaco.

  • Tail spend
  • Compras urgentes
  • Servicios altamente especializados
  • Proveedores históricos o “de confianza”

Este gasto acumula sobrecostos silenciosos, dependencia de proveedores y cero aprendizaje organizacional.

 

¿Cómo se ve una organización con governance fragmentado?

Hay señales que se repiten con frecuencia:

  • Excels paralelos
  • Excepciones permanentes
  • Dificultad para responder cuánto, cómo y con quién se gasta

El resultado es un área de compras ocupada, pero no necesariamente estratégica.

 

¿Qué cambia cuando el governance se apoya en datos y procesos transversales?

Cuando el control deja de depender de personas y pasa a depender de estructura, el governance se vuelve real.

Las organizaciones más maduras comparten tres rasgos:

  • Visibilidad end-to-end del gasto
  • Participación de compras desde la demanda
  • Decisiones basadas en datos, no urgencias

Un ejemplo es Autopistas de Antofagasta, donde la estandarización de procesos permitió concentrar cerca del 80 % de las compras bajo un mismo modelo de control y comparación.

 

El governance no se declara, se ejecuta

El verdadero governance en compras no depende de autoridad formal, sino de diseño de procesos.

Cuando el gasto deja de esconderse y empieza a mostrarse completo, con datos y trazabilidad, procurement deja de validar y comienza a gobernar.

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